cómo reconocer cuando el matrimonio es vulnerable a una aventura

En mi práctica de consejería, frecuentemente veo parejas que sufren de las consecuencias de un asunto emocional o físico. Llegan a mi oficina con el corazón y los sueños rotos. Con demasiada frecuencia el asunto podría haberse evitado si se hubiera prestado más atención a algunos signos reveladores de vulnerabilidad dentro del matrimonio. Tener en cuenta estas áreas de susceptibilidad y sus antídotos podría, junto con prácticas saludables proactivas, evitar una posible aventura. Aquí hay algunas vulnerabilidades potenciales que podrían ayudarle a identificar áreas de preocupación en su matrimonio:

1: Conexión emocional débil

Las parejas a menudo llegan a la terapia sintiéndose emocionalmente desconectadas. Lamentablemente, muchos se han distanciado y ya no se sienten seguros con su cónyuge. Cuando uno de los cónyuges no está disponible emocionalmente o no responde, el otro puede sentirse indefenso, abandonado y solo. Él o ella puede experimentar tristeza, angustia, desilusión, dolor o miedo. Cuando nos volvemos temerosos, nos volvemos exigentes y ansiosos como una forma de obtener consuelo y tranquilidad de nuestro cónyuge, o nos separamos y nos retiramos para protegernos. Si uno de los cónyuges se separa o se retira consistentemente y los intentos de reconexión no tienen éxito, la relación se vuelve vulnerable. Estar presente, consciente y sensible al mundo emocional de nuestro cónyuge le dice esencialmente: «Te veo». Estoy aquí para ti. Te valoro. Te amo.» Hablada o no, esta comunicación está en el centro de una conexión emocional saludable. También es importante sintonizar regularmente el bienestar emocional de su cónyuge. Las parejas a las que he aconsejado encuentran útil tener conversaciones regulares en las que se comunican entre sí. Aprender a expresar sus sentimientos y necesidades de una manera saludable es una de las maneras más poderosas de fortalecer su conexión emocional.

2: Falta de intimidad física

Cuando la intimidad física disminuye en un matrimonio, las parejas tienen un mayor riesgo de tener aventuras. Si se encuentran discutiendo sobre el sexo o la frecuencia del sexo, tómenlo como una señal de advertencia y averigüen qué está pasando. ¿Es el culpable fatiga, estrés, una condición médica, un problema de salud mental, la pérdida de la conexión emocional o algo más? Cualquiera que sea la razón, trate el asunto antes de que haga que su matrimonio sea vulnerable. Para proteger la intimidad física de su matrimonio, mantenga conversaciones honestas con su cónyuge acerca de sus expectativas y frecuencia. Algunas parejas no entienden que los deseos sexuales pueden cambiar en el transcurso del matrimonio. Las diferentes estaciones de la vida y las circunstancias influyen en la intimidad sexual. Considere, por ejemplo, las diferencias en la intimidad física al comparar una pareja joven recién casada sin hijos con una pareja con varios hijos, o compare los nidos vacíos a los 50 años con parejas de 70 u 80 años. Muchas parejas que experimentan dificultades con la intimidad física evitan hablar del problema. Dios nos creó para ser seres sexuales, y permanecer saludables en esta área significa que necesitamos sintonizarnos regularmente con las necesidades físicas de nuestro cónyuge sin importar en qué estación estemos.

3: Límites borrosos

Las parejas que crean y mantienen límites adecuados son menos vulnerables a los engaños. Cuando hay un muro entre los cónyuges y una ventana entre uno y otro, el matrimonio es vulnerable a una aventura. Pasar mucho tiempo a solas con personas del sexo opuesto puede ser una preocupación. Ya sea emocional o físico, las cosas suceden a menudo de manera sutil y gradual. Lo que comienza como una conversación inocente puede pasar a compartir problemas, tomar un café juntos, pensar en la otra persona, esperar ansiosamente estar con ella, y así sucesivamente.
Puede que quieras empezar por hacer un inventario de tu matrimonio. ¿Hay límites definidos alrededor de tu matrimonio? Tengan una conversación y pregúntense unos a otros qué es aceptable en cuanto a la comunicación y a pasar tiempo con personas del sexo opuesto. Debería considerar la posibilidad de establecer parámetros. Algunos ejemplos serían no pasar tiempo a solas con un compañero de trabajo o decidir involucrar siempre a tres personas – nunca sólo a dos – en proyectos de trabajo o viajes. Otra consideración fronteriza importante son los medios sociales, los teléfonos inteligentes e Internet. Con la tecnología tan arraigada en nuestras vidas, es esencial crear límites claros. Estar de acuerdo con su cónyuge sobre el comportamiento aceptable. Algunos ejemplos de cosas que deberían estar fuera de los límites: conectarse con antiguos compañeros de relaciones, conversaciones con novios de la escuela secundaria y publicar fotos de ti mismo en los medios sociales posando con personas del sexo opuesto.

4: Perdiendo la amistad

Cuando usted y su cónyuge ya no se sienten como amigos íntimos (o se dan cuenta de que nunca lo fueron), es el momento de reavivar y profundizar su amistad. La sostenibilidad de un matrimonio está directamente relacionada con la amistad, según el experto en relaciones Dr. John Gottman. Los matrimonios con una sana amistad en su centro permiten a cada uno de los cónyuges apoyar, cuidar y comprender al otro. Estas parejas están íntimamente familiarizadas con los mundos internos del otro, conociendo sus sentimientos, necesidades, decepciones y sueños. La amistad profunda fomenta una cultura de aprecio, confianza, respeto, honor y compañerismo, todo lo cual puede evitar la tentación de una aventura.

Pasar regularmente tiempo de calidad juntos les ayuda a crecer juntos en la misma dirección. En las agitadas estaciones de la vida, puede que tengan que planear divertirse juntos intencionalmente. Tener una cita de noche o de día juntos no se trata sólo de mantener vivo el romance, sino también de nutrir tu amistad y proteger tu matrimonio. Hacer cosas juntos que ambos disfruten construirá su amistad.

5: Desprecio

El desprecio es el peor tipo de comunicación para una relación. Verbalmente, puede ser humor hostil, sarcasmo o cinismo. El desprecio no verbal es girar los ojos, burlarse o fruncir los labios. El desprecio transmite asco. Tener una conversación significativa es difícil si usted siente que su cónyuge está disgustado con usted. Si no se controla, el desprecio conduce a más conflicto y alienación.

Si alguien se siente poco apreciado, descuidado y criticado por su cónyuge, el trato amable por parte de otro individuo puede ser seductor.

Lo mejor sería comenzar las conversaciones suavemente y evitar la crítica o el desprecio. En cambio, trate de expresar sus sentimientos y sus necesidades en lugar de decirle a su cónyuge lo que usted piensa que está mal con él o ella. Incluya el aprecio y la amabilidad en su conversación. Si usted no puede hacer esto por su cuenta, busque la ayuda de alguien capacitado profesionalmente en esta área. Usted y su cónyuge pueden aprender habilidades para tener conversaciones e interacciones más saludables y respetuosas.

6: Conflicto extremo o evitación de conflictos

El desprecio y la crítica implican sentimientos heridos y a menudo conducen a una comunicación más dura o a que una de las partes evite todo conflicto. Cuando el conflicto extremo o la evasión se convierten en la norma, la relación se vuelve tóxica. Los matrimonios saludables se construyen sobre la base de la confianza, pero el manejo de los conflictos de una manera poco saludable conduce a la decepción, el desaliento, el resentimiento, el dolor, la soledad y la erosión de la confianza. Con el tiempo, estos problemas negativos hacen que los cónyuges se alejen unos de otros, emocional y sexualmente. No es necesariamente la frecuencia de las discusiones de una pareja, sino la forma en que manejan los conflictos lo que más importa. La mejor manera de manejar los conflictos es identificar las necesidades subyacentes y luego comunicarlas de una manera saludable y respetuosa. No involucra voces elevadas o amenazas. En cambio, los maridos y las esposas deben escuchar las preocupaciones y la perspectiva de su cónyuge con la voluntad de encontrar soluciones que sean beneficiosas para ambos. Si usted y su cónyuge están atascados en un asunto, puede ser el momento de involucrar a un profesional. O si usted tiene una tendencia a barrer grandes problemas bajo la alfombra y nunca tratar con ellos, considere buscar ayuda. Si usted se da cuenta de que cualquiera de estas áreas son preocupaciones para su matrimonio, puede ser un buen momento para hablar con su cónyuge, amigo de confianza o su pastor. No importa en qué estado se encuentre su matrimonio, hay esperanza. He visto sanar las heridas de los asuntos, restaurar los matrimonios y reavivar el amor.

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